martes, 8 de febrero de 2011

¡#¿%%$?&!

Estoy atravesando por un fuerte temporal, o, ¿será una época de sequía? Tal vez sean ambas, tengo la cabeza árida y el suelo húmedo, la frente mojada y la verga seca, y, en medio y lleno de miedo, el corazón, y me gustaría hacer una canción que llegue al alma y la desgarre, que hable del agua, del cielo, de los secretos bajo llave, que saque el rencor del que siempre me valgo para vivir temporadas completas fuera de mí, ¿cómo la hago?, ¿la creo o la descubro?, ¿la sueño o la invento?, ¿la cuento o la narro?, ¿o simplemente la soplo en el viento?, sería bueno escribir un verso que sepa a naranja y sea amable, que tenga la soltura de la sutura de heridas cavernosas incurables, capaz de regalar una tenue sonrisa, de describir el perdón pero haciéndolo ver como cualquier otra cosa, que haga justicia a lo bello de un día, que camine sin prisa, que corra libre, que genere poesía, de nada sirve un verso si no salió de la porquería, me gustaría viajar por mi mundo interior sin sentir la menor culpa de ser el que soy, un infame estafador que cobra con el corazón y no devuelve cambio, un contador de naipes en el casino Soledad, una puta con mierda en los labios, la oveja negra de papá, una nota que roza la locura, una melodía que viola los oídos, una breve acotación al margen del descuido, un poema que salió a renglón seguido después de que se le rompiera la fuente a una pluma.