jueves, 6 de enero de 2011
Ficcionaria
Nadie duerme esta noche, todos vigilan desde la ventana armados hasta los dientes, y sólo hay humo de cigarro como cena y como postre. Esta noche hay que tener precaución, al conducir es mejor revisar los frenos de un amor acelerado antes de salir. La soledad no es una opción, tampoco un lujo, sino un bosquejo inacabado del duro oficio de vivir. Esta noche es seca e igual que su fruto me duerme la lengua y brinca en mi pecho. La lluvia no cesa, la luna no vibra, nadie sale de casa, hoy ni un muerto arriesgaría la vida. La mente derrapa en la curva más cerrada de su autopista ficcionaria. Hay un hombre tirado bajo un gozne marchito, su mujer aun no llega. Los libros se niegan a abrir sus puertas, no quieren meter las narices por acá, les parece idiota esta interpretación nuestra de realidad. El aire es una tela de juicio que no para de gritar, un árbol murió pero nadie lo ha notado, excepto las plantas de mis pies. El coche del vecino, los cables de la luz, los meados de perro, los grillos, estamos preocupados, hay reunión en el centro del hueco del ombligo de Dios Poderosotodo.
Eficacia
¿Qué me trajeron los reyes magos? Un día lleno de día, una boca colmada de improperios, un cuarto de tequila, un paquete de pilas triple A, y un charco de humo recogido en una copa de cristal cortado.
Un 99 por ciento de mi petición fue satisfecho con la eficacia de un condón, lo cual es digno de admiración y agradecimiento ya que la carta la hice muy a destiempo, de hecho, la acabo de escribir en el párrafo anterior. Un solo detalle faltó y fue el siguiente: que también me trajeran, además de lo anterior, una muñeca de azúcar con su trufa pubescente en el centro del mantel, un nopal en la cabeza y una garra de cacao. Debieron de haber tomado en cuenta que en mi ocndición de ateo lo que más deseo es hallar a mi Dios, sea bueno o malo o europeo, pero que llene mi mesa de alimento para hambrear la soledad y la tristeza por un momento.
El año entrante voy a ser menos ambicioso, es más, de una vez hago el pedido: un suéter rojo, un globo todo terreno, la discografía de Pearl Jam (no descargada de Taringa), la voz de la inexperiencia y un helado de limón.
Un 99 por ciento de mi petición fue satisfecho con la eficacia de un condón, lo cual es digno de admiración y agradecimiento ya que la carta la hice muy a destiempo, de hecho, la acabo de escribir en el párrafo anterior. Un solo detalle faltó y fue el siguiente: que también me trajeran, además de lo anterior, una muñeca de azúcar con su trufa pubescente en el centro del mantel, un nopal en la cabeza y una garra de cacao. Debieron de haber tomado en cuenta que en mi ocndición de ateo lo que más deseo es hallar a mi Dios, sea bueno o malo o europeo, pero que llene mi mesa de alimento para hambrear la soledad y la tristeza por un momento.
El año entrante voy a ser menos ambicioso, es más, de una vez hago el pedido: un suéter rojo, un globo todo terreno, la discografía de Pearl Jam (no descargada de Taringa), la voz de la inexperiencia y un helado de limón.
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