jueves, 28 de abril de 2011
(Inser)vi(b)les pensamientos
Cuando no se piensa en nada el silencio que nace en mi cabeza rebota en las paredes de su abismo inmenso. Pero cuando sólo pienso que no pienso empiezo a pensar y luego ya no puedo detenerme de pensar que no estoy pensando, hasta que algunos minutos más tarde caigo en la cuenta de la inutilidad de mi pensamiento y trato inútilmente de evitar repensarlo. Pensar que no pienso es mucho más tedioso que de hecho pensar. Negarse no es igual a no existir, a lo más, es esconderse.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario